Nirvana, sinónimo de familia e historia
La impronta europea que se vive en Hotel Nirvana no es casualidad, porque viene desde el año 1861, cuando a la zona donde está ubicado se le dió el nombre de Nueva Helvecia, una colonia que (con trabajo, ilusión y mucha dedicación) conformaron los primeros suizos que llegaron a Uruguay.
El lugar donde hoy está el Hotel y específicamente el nombre Nirvana, se deben a cómo Guillermo Ingold y su esposa Clara Wierz (segunda generación de esos colonos) denominaron a la granja que acondicionaron para transformarla en su residencia permanente.
Pasaron los años pero el culto y respeto a la naturaleza se mantuvieron, lo que también se constató en 1941, cuando se colocó la piedra fundamental para la construcción de un edificio sin precedentes, el Hotel Nirvana. Un hotel que en forma vanguardista para la época, apostaba a los deportes, al disfrute de la naturaleza y a la alta gastronomía.
Fue con ese norte que se diseñaron tanto el edificio como todo su entorno, llegando a abrir sus puertas unos años después, el 10 de noviembre de 1943.
Es en 1958 que la familia Chaquiriand toma el timón y orgullosamente lo lleva hasta el día de hoy. Primero Víctor, luego su hijo Armando y hoy Virginia (hija de Armando), han logrado dar una impronta única que mantienen vivas las tradiciones y las combinan con las más vanguardistas gestiones de sustentabilidad medioambiental.
Apostar a la familia, a la naturaleza y a la sustentabilidad
Este es el sello indiscutible de Hotel Nirvana y que, sin dudas, lo confirma día a día como «un mundo aparte».
Es así que, honrando la tradición de los primeros suizos que llegaron a la fértil tierra de Nueva Helvecia, Hotel Nirvana ha evolucionado para convertirse en algo mucho más grande que sus instalaciones. Su vigencia durante más de 80 años, confirma que hay algo que lo envuelve y lo hace único: es ese «valor familia». Valor que se respira en cada rincón, en cada acción y también en sus aromas y en sus sonidos.
El Hotel Nirvana se ha convertido justamente en un lugar de encuentro, para amigos y familia. Un lugar donde las familias pueden dejar de lado las preocupaciones y el estrés de la ciudad, para disfrutar en «un mundo aparte». Un lugar donde festejar los cumpleaños, los aniversarios, las fiestas o simplemente reunirse.
Es un segundo hogar para los abuelos que quieren disfrutar de los nietos, para los padres que quieren aprovechar la naturaleza con sus hijos, y donde los hermanos pueden jugar afuera, al aire libre rodeados de naturaleza y paz. Justamente, el Nirvana es un sinónimo familia.